Análisis

[Análisis] ‘Tetra’s Escape’

Un juego que evoca al clásico Tetris y da una jugabilidad igual de sencilla pero que atrapa al instante, ABX Games ha cuidado cada detalle para que su obra sea amena y divertida, han cumplido con lo que todo videojuego debería transmitir.

En principio nos encontramos con una estética cúbica con suavizado de bordes para dar mayor empatía visual, una gama de colores básica que no propone algo majestuoso pero cumple con configurar de manera atractiva un entorno colorido y que invita al juego, como si de juguetes para niños se tratara. El menú responde a esta propuesta estética, y nos da las opciones básicas para empezar a jugar, incluso añade una serie de logros que iremos desbloqueando a medida que avancemos en la campaña.

El modo de juego es solo uno y tan pronto empieza lo entiendes al instante. En un escenario de scroll lateral te otorgan un cubo que debes llevar a un portal de salida. Manejáis un cubo en el primer nivel, no puede saltar más que un bloque de alto, impedimento que le da dinamismo al acertijo de cómo llevarlo hasta el portal, algo que lograremos sin mayor dificultad, pero a medida que avancemos en los niveles veremos que solo esa pequeña característica nos dará dolores de cabeza. Si queréis un reto mayor, intentad coleccionar todas las estrellas y trofeos en cada nivel.

Con el pasar de los niveles el juego nos da más opciones y más cubos que manejar, alternamos el movimiento de los cubos a nuestro antojo, y he aquí el componente clásico, pues estos cubos adicionales tienen la capacidad de transformarse en bloques de tetris, la mítica línea de cuatro cuadros, el querido cubo y todo el equipo. Primero nos explican cómo colocarlos en una sola dirección, ya después tenemos la posibilidad de rotarlos o dejarlos en modo espejo.

La colocación de estos bloques por el escenario se debe hacer de manera estratégica, de modo que construyan el camino para que uno de los cubos logre llegar a la meta, cada boque se puede transformar en un bloque en específico o varios bloques y debes elegir cual será más apto. Una vez puesto el bloque ya no podréis retirarlo a menos que reiniciéis el nivel.

La primera impresión puede ser que el juego es muy fácil, pero como vayamos avanzando el número de opciones aumenta, otras dinámicas de los cubos entran en juego y tantas alternativas hacen que algunos niveles nos den mucho que pensar.

Los escenarios también van cambiando en el transcurso del juego, los primeros de manera más guiada nos indica gestualmente dónde colocaremos los bloques, para después darnos escenarios más amplios y con mayores posibilidades de error.

La estética entre las ambientaciones no es muy variada, cambia un poco el fondo, el color de los elementos, pero básicamente son estructuras hechas con bloques, aún con eso no se hace repetitivo, pues la misma dinámica jugable desvía nuestra atención y nos invita a seguir jugando, pues el paso de nivel a nivel es tan inmediato que no podemos resistirnos al nuevo reto que se nos presenta.

Nos moveremos por varios mundos y cada mundo es de ocho niveles, esto representa una cantidad más que decente de tiempo de juego, por lo que satisface y deja con ganas de más niveles, no porque falten, sino porque son satisfactorios.

El apartado sonoro es otro acierto, genera un ambiente de tranquilidad y de simpatía, esto nos libera de la impaciencia y frustración que puede surgir por no saber cómo resolver un nivel, lo que me recuerda al juego de puzzles The Witness que juega con este mismo ambiente de calma en un entorno hostil de alguna manera para nuestra impaciencia.

No podría más que elogiar las decisiones tan acertadas en el diseño de este juego, pero no puedo evitar la sensación de que algo falta, un vacío en la existencia de estos cubos. Al no contar con una historia, ni personajes específicos ni construidos, carece de personalidad, aparte de la que los bloques de tetris ya le dan, pero eso sería una personalidad prestada. Con esto no quiero decir que haga falta un argumento para un juego de acertijos, pero no puedo encariñarme con los cubos sin acudir a la nostalgia, pues solo con ponerles ojos y pies a los personajes no alcanza para generarme empatía. Y creo que es una debilidad del juego en general, pues sucede lo mismo con las ambientaciones, que no trascienden su función estructural y funcional.

El diseño no llega al punto de ser molesto, solo cojea, pues como decía anteriormente, me ha parecido acertado, pensado en cada detalle para ser ameno y divertido, pero para ser recordado en un mundo tan competitivo como los videojuegos, hace falta atreverse mucho más. En este caso hay un potencial enorme en la jugabilidad y la forma cómo evoluciona de manera constante con cada nivel, este es el hito que cada juego tiene la ambición de alcanzar y Tetra’s Escape es un juego que lo logra. En la movida indie hemos visto propuestas visuales tan majestuosas que opacan a aquellas que no lo tienen, ese podría ser el único pecado de una tarea bien hecha como lo es este videojuego.

Con el tiempo he aprendido a apreciar el esfuerzo que hacen las pequeñas desarrolladoras por abrir puertas en la monstruosa industria y con admiración puedo decir que ABX Games ha producido un gran resultado, que ha cumplido con la esencia de los videojuegos, que incluso grandes compañías a veces dejan de lado, la esencia de divertirse.

Fuente: Copia cedida por ABX Games