Análisis

[Análisis] ‘Candle: The Power of the Flame’

Dos años atrás salía en Steam Candle, un juego de plataformas y puzles desarrollado por Teku Studios. Hoy, gracias a un acuerdo entre el estudio y la distribuidora Merge Games podemos disfrutar de Candle: The Power of The Flame en consolas.

En el mundo de Candle, los dioses crearon la Tierra a partir de la luz, una vez que hicieron el agua y las plantas decidieron dejar de intervenir y observar el avance de la vida, la evolución. Al principio las distintas tribus vivieron de forma pacífica, pero sentimientos negativos y hambre de poder comenzaron a despertar. Enojados con esto los dioses decidieron destruir el mundo y volver a empezar. Cuatro veces hicieron esto y su quinto intento parece no ir en buen camino.

Nos pondremos en la piel de Teku, un aprendiz de chaman que vive en una pacífica isla, un día al regresar a su hogar se encuentra con que toda su aldea se está incendiando y que una malvada tribu, los Wakchan, capturaron a su maestro Yaqa, el chamán de la Isla. Será nuestro trabajo ayudar a Teku a rescatar a Yaqa para devolver el orden a nuestra Isla.

Candle: The Power of the Flame nos presenta un colorido mundo en 2D, lleno de desafiantes puzles que tendremos que resolver con la ayuda de la vela que porta Teku.

Lo primero que notamos es el estilo artístico del juego, todo está pintado a mano en acuarelas, haciendo uso de una paleta de colores pasteles para nada apagados. Presenciaremos alocados escenarios plagados de seres de lo más curiosos e igual de coloridos. Esto lo diferencia de los juegos de este estilo que estamos acostumbrados a ver hoy en día como Inside o Little Nightmares.

Teku no es un guerrero o un duro aventurero, simplemente es un chico valiente que intenta salvar el día. Es por esto que el peligro nos espera en cada esquina, no seremos capaces de pelear contra enemigos y hasta el más pequeño animal nos puede poner en riesgo. No estamos frente a un juego de acción frenético, nuestra aventura será pausada y tendremos que tomar muchas precauciones. Deberemos sortear los obstáculos con ingenio, ir a lo loco no nos llevará a ningún lado. 

El juego se encuentra dividido en capítulos en los cuales tendremos que ir ayudando a interesantes personajes a través de diversos puzles y plataformas. Se nos exige que prestemos mucha atención constantemente, cada detalle nos puede ayudar a resolver los distintos problemas que se nos presenten. Tener una buena percepción es clave si queremos seguir avanzando, nunca sabremos con que podremos interactuar o cuales objetos nos serán útiles ya que no hay nada que los distinga con respecto al resto de las cosas.

Los puzles no serán un juego de niños, tendremos que pensar, y mucho, para lograr resolverlos. Gracias al uso de la vela y la originalidad de los mismos se convierten en un verdadero desafío. Esto puede volver al juego un poco frustrante, pero gracias al humor del mismo y su atrapante historia es difícil que permanezcamos frustrados por mucho tiempo.

En un principio la historia que nos cuenta Candle puede parecer sencilla y poco inspirada, pero a medida que avancemos se irá tornando más oscura y nos presentará sorpresivos giros que la volverán por demás entretenida. Esto se ve ayudado por la carismática voz del narrador que nos acompañara hasta el final.

Hablando de los controles, debo destacar que se pueden llegar a sentir un poco torpes y lentos, dificultando las partes en las que debemos realizar saltos precisos o tengamos que sortear enemigos. Esto, sumado a que deberemos recorrer varias veces las zonas de un capítulo, ya sea porque no sabemos cómo seguir avanzando y tenemos que buscar más pistas o porque el juego nos lo pide, puede lograr cansarnos y volver algo tediosa la experiencia. 

Por otro lado, un aspecto muy bueno de Candle es su banda sonora. Cada canción ambienta de forma perfecta los diferentes lugares que recorremos. El juego sabe cuándo es el momento para mantener la música relajada y cuando presentarnos una canción que refleje la tensión del momento. Cada capítulo cuenta con más de un tema por lo que rara vez su música se vuelva monótona o repetitiva. 

Técnicamente el juego no nos presenta muchos errores que nos dificultan la aventura. De todas formas falla en algunas cosas: los menús son pequeños en modo portátil, haciéndonos forzar la vista, el mapa no llega a ser del todo útil y puede llegar a ser un poco confuso y algunas veces, luego de realizar un salto corriendo, dejaremos de correr sin ningún motivo. Son errores menores, pero hacen menos disfrutable nuestro paso por Candle.

A simple vista Candle: The Power of the Flame puede parecer un paseo por el parque gracias a su colorida estética y a su simple, pero efectiva, narrativa. Pero no es así, este juego es difícil. Si bien cada capítulo puede parecer corto, te tomará varias horas completarlos todos dada a la naturaleza desafiante de sus puzles, estos te harán trabajar la cabeza, incluso cuando no estés jugando.

Es una propuesta diferente y refrescante a lo que estamos acostumbrados a ver, pero cabe aclarar que no es para cualquiera. Si sois amantes de los puzles más old school y tenéis mucha paciencia y habilidad para resolver problemas, puede ser que Candle te sorprenda.